
"..pero una Recalada, buena o mala, en esencia se hace y acaba con un primer grito de "¡Tierra a la vista!". La Partida es, sin lugar a dudas, una ceremonia de la navegación."
"Es el "adiós" técnico, a diferencia del sentimental."
"Al mirar hacia atrás después de mucho amor y mucho apuro, el instinto del hombre primitivo, que trata de personificar las fuerzas de a Naturaleza por querencia y por miedo, despierta de nuevo en el pecho de un hombre cuyo grado de civilización ha sido superior al de este estadio, incluso en la infancia. Uno parece haber considerado, tratado con los temporales como enemigos, pero incluso como tales los abraza y engloba en esa tierna añoranza que se aferra al pasado."
"La larga duración de las travesías, la creciente sensación de soledad (..)"
" El viento del Oeste es un rey demasiado grande para ser un simulador: no es ningún calculador que trame oscuras maquinaciones en un corazón sombrío; es demasiado fuerte para los pequeños artificios;la pasión está presente en todos sus talantes, hasta en el talante suave de sus días serenos, en la gracia e su cielo azul,cuya inmensa e insondable ternura reflejada en el espejo del mar abraza, posee, arrulla y duerme a los barcos de velas blancas. Lo es todo para los océanos;es como un poeta sentado en un trono: magnífico, sencillo, pensativo, generoso, impulsivo, variable, insondable; pero cuando uno lo llega a comprender, siempre el mismo."
" El Tiempo del Sudoeste (..). No es ceguera;es un acortamiento de la vista El viento del Oeste no le dice al marino - Quedarás ciego-; se limita a restringir su campo visual y hace anidar en su pecho el temor a la tierra. Lo convierte en un hombre desposeído de la mitad de su fuerza, de la mitad de su eficacia."
XXXVI
El amor que se profesa a los barcos es profundamente distinto del que los hombres sienten por cualquier otra obra salida de sus manos - del amor que , por ejemplo, tienen a sus casas-, porque no está manchado por el orgullo de la posesión. Puede darse el orgullo de la destreza, el orgullo de la responsabilidad, el orgullo de la entereza, pero por lo demás se trata de un sentimiento desinteresado. Ningún marino ha querido nunca a un barco, aun cuando le perteneciera, meramente por las ganancias que le llevara al bolsillo.(..)El océano tiene el temperamento falto de escrúpulos de un autócrata salvaje malcriado por la mucha adulación. No puede soportar el menor asomo de desafío, y no ha dejado de ser el enemigo irreconciliable barcos y hombres desde que los barcos y hombres tuvieron la inaudita osadía de echarse a navegar juntos pese a su ceño.(..)Hoy ,como siempre, está presto a seducir y traicionar, a destruir y a ahogar el incorregible optimismo de los hombres que, respaldados por la fidelidad de los barcos, intentan extraer de él la fortuna de sus casas,.....(..) Si no siempre está de humor tan encendido como para destruir, sí está siempre ,celadamente ,listo para ahogar.
(..) Ahora miraba el mar con otros ojos. Lo sabía capaz de traicionar el generoso ardor de la juventud tan implacablemente como, indiferente al bien y el mal, habría traicionado la más vil avaricia o el heroísmo más noble. Mi concepto de su magnanimidad había pasado a mejor vida. Y veía el verdadero mar, el mar que juega con los hombres hasta descorazonarlos y desgasta resistentes barcos hasta matarlos. Nada puede conmover la meditabunda amargura de su alma. Abiertos a todos y a nadie fiel, ejerce su fascinación para la perdición de los mejores. Amarlo no es buena cosa . No conoce vínculo de la palabra dada; ni fidelidad a la desgracia; a la vieja camaradería, a la prolongada devoción. La oferta de su eterna promesa es espléndida; pero el solo secreto de su posesión es la fuerza, la fuerza: la celosa, insomne fuerza del hombre que guarda bajo su pecho un codiciado tesoro.
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